La política de Televisión Digital Terrestre en tiempos electorales

Este año es el límite para que el Gobierno Federal concluya la implementación del programa de Televisión Digital Terrestre (TDT), mismo que comúnmente se conoce como “apagón analógico”. Este programa no es un invento del Estado mexicano, responde a una tendencia mundial que ya se ha completado en diversos países europeos y es impulsada por la Unión Internacional de Telecomunicaciones con el objetivo de contar con una banda de frecuencias (700MHz) unificada a nivel mundial para la prestación de servicios de telecomunicaciones de última generación. En México, el proceso inició formalmente en 2004 y, al día de hoy, solo se ha llevado a cabo en las ciudades de Tijuana, Nuevo Laredo, Reynosa y Matamoros.

La transición de señales analógicas a digitales implica cambios importantes en la manera de ver la televisión abierta: mejor imagen y sonido; posibilidad para seleccionar audios y subtítulos alternativos; capacidad para contar con canales adicionales o canales con programación retrasada (multiplexeo), guías electrónicas de programación y; recepción en dispositivos móviles que cuenten con ciertas características técnicas.

Estos beneficios vienen acompañados de un tema sensible para la población: el cambio de aparatos televisores por aquellos que tengan la capacidad de captar señales digitales o la adquisición de un decodificador que transformará la señal para continuar utilizando las televisiones analógicas. En la mayoría de los países donde se ha llevado a cabo el apagón, se han otorgado apoyos a las personas que no pueden comprar un decodificador o una nueva televisión.

Como parte del programa de TDT, en el año 2012 la entonces Comisión Federal de Telecomunicaciones gastó $330,000,000.00 de pesos para el reparto de decodificadores a 192 mil 60 hogares que no contaran con una televisión digital o con servicio de televisión de paga. Para la segunda fase (Nuevo Laredo, Reynosa y Matamoros) la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) gastó 19 mil millones de pesos para adquirir 120 mil televisores de 24 pulgadas que fueron entregados a personas de bajos recursos, inscritos en alguno de los programas que coordina la Secretaría de Desarrollo Social.

No obstante las cifras, solo una pequeña cantidad de la población podrá acceder a ese beneficio; el resto de nosotros tendremos que pagar un costo extra para poder ver “más bonita” la televisión. Aún falta repartir, según la propia SCT, 11 millones de televisiones para cumplir con la meta y poder bajar el switch en diciembre de 2015; al día de hoy no se ha publicado la licitación correspondiente por falta recursos económicos.

En su sesión del día 28 de enero de 2015, el Instituto Nacional Electoral (INE) ordenó eliminar la leyenda “Mover a México” de la caja de los televisores que está regalando la Secretaría de Comunicaciones y Transportes porque se refiere al eslogan del gobierno federal y ello podría inducir el voto de la población hacia el Partido Revolucionario Institucional; además, determinó que ninguno de los empleados que participan en el programa pueden utilizar la referida leyenda. Los quejosos, representantes de los partidos Morena, Movimiento Ciudadano y el PAN, quedaron insatisfechos, pues el reclamo iba en el sentido de detener la campaña, por lo menos, hasta terminados los comicios.  Es de resaltar que en la primera fase del apagón, el Pleno de la entonces Comisión Federal de Telecomunicaciones decidió posponer la entrega de televisores y la fecha para bajar la señal analógica, hasta pasados los comicios locales. De acuerdo con los argumentos del INE, la autoridad que puede determinar la suspensión del programa es el Tribunal Federal Electoral.

A lo anterior es necesario sumar el hecho de que, al darse el beneficio de una nueva televisión a personas con escasos recursos, ya se han encontrado casos de reventa de las pantallas por $500 pesos; ello es, quizá una reacción por la falta de información, pues no se les explica claramente a los beneficiados que, una vez que se dé el apagón, se quedarán sin señal de televisión, servicio que se ha vuelto indispensable en los hogares.

Las políticas públicas deben ir más allá de los calendarios electorales, sin embargo, éstas deben dar atención a las prioridades y necesidades más importantes de la población;  en el momento de la vida nacional en que nos encontramos, dudo que tener una televisión que se vea más bonita sea suficiente para justificar el gasto y la movilización que ese cambio conlleva. No obstante, en este marco de confusión entre datos técnicos, escasez de información sobre las implicaciones del programa de TDT, falta de un calendario de implementación y el bombardeo de las campañas políticas, la entrega de aparatos receptores de la señal digital sí puede convertirse en una medida de presión para condicionar el voto y desviar la atención de lo importante: la elección consciente de nuestros gobernantes.

Así, resulta imprescindible que las autoridades facultadas se pronuncien de clara y rápidamente sobre el rumbo de la TDT, es decir, que se defina un calendario nacional para el apagón y que se determinen los lineamientos para la entrega de cualquier tipo de subsidio, tomando en cuenta los comicios federales y locales.

Notas técnicas

Actualmente las señales de televisión viajan por la banda de 700MHz, la idea de realizar el apagón analógico es liberarla para que pueda ser utilizada en la prestación de otros servicios de telecomunicaciones. Esta banda tiene como características contar con una buena cobertura y traspasar las paredes, haciendo más factible el ofrecimiento de servicios de banda ancha. Además tiene los siguientes beneficios: admite una mayor flexibilidad de explotación permitiendo la entrada de nuevos competidores; incrementa el flujo de datos; elimina el riesgo de interferencia y logra la distribución de mayor cantidad de espectro por operador para el uso comercial.

El cambio de banda también implica una inversión importante para los actuales concesionarios de televisión abierta, pues tendrán que cambiar su tecnología para transformar la señal, así como buscar algunas otras opciones de programación.  Quienes no cumplan con ello perderán la concesión.

Lo que no se dice en el discurso es que, además de representar un gasto adicional para los televidentes y las televisoras, la liberación de la banda implica que se puedan concesionar otros servicios de telecomunicaciones  a  empresas extranjeras para el ofrecimiento de servicios de nueva generación que, además de tener mejor calidad también pueden representar mayor gasto para los usuarios finales pues, además de encarecer algunos servicios, los aparatos recetores deberán ser digítales, incluidos los celulares. Después de todo esto, queda una pregunta por resolver ¿quiénes son los verdaderos beneficiados del apagón?

Patricia Delucio

Coordinadora de Rendición de Cuentas, Transparencia

y Protección de Datos Personales.

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